La acuicultura está creciendo y, con ella, una pregunta que cobra cada vez más importancia: ¿cómo vamos a alimentar este crecimiento?
En 2022 ocurrió un cambio relevante para la industria: por primera vez, la acuacultura superó a la pesca de captura como principal productora de animales acuáticos a nivel mundial. Ese año, la producción acuícola alcanzó 94.4 millones de toneladas de animales acuáticos, equivalentes al 51 % de la producción mundial.
Y todo apunta a que esta tendencia continuará. Según las proyecciones de OECD-FAO, para 2034 la acuicultura podría representar el 56 % de la producción mundial de pesca y acuacultura, mientras que la producción de animales acuáticos de cultivo alcanzaría alrededor de 118 millones de toneladas.
Detrás de estas cifras hay una realidad sencilla: más producción significa también más alimento.
Una nueva conversación sobre los ingredientes
Durante décadas, ingredientes como la harina y el aceite de pescado han formado parte importante de las formulaciones acuícolas. Sin embargo, las posibilidades de aumentar la producción de harina de pescado son limitadas, lo que ha llevado al sector a incorporar cada vez más otras fuentes de ingredientes, como las harinas de semillas oleaginosas.
Por eso, ingredientes como harinas de insectos, microalgas, proteínas microbianas y subproductos agroalimentarios valorizados están ganando espacio en la conversación.
Cada uno ofrece posibilidades diferentes. Algunos permiten diversificar las fuentes de proteína, otros aportan nutrientes específicos y otros aprovechan recursos que anteriormente podían considerarse subproductos.
No se trata necesariamente de encontrar un ingrediente que sustituya a todos los demás.
La oportunidad está en desarrollar combinaciones que permitan formular alimentos eficientes, nutricionalmente adecuados y más diversificados.
Pero también hay que alimentar mejor
La innovación no termina con los ingredientes.
A medida que la acuacultura escala, mejorar la eficiencia con la que se utiliza el alimento se vuelve igual de importante. Una parte de esta evolución está relacionada con la alimentación de precisión: utilizar información sobre el comportamiento de los animales para ajustar mejor cuándo, cuánto y cómo se administra el alimento.
Sensores, sistemas de monitoreo, visión artificial e inteligencia artificial están comenzando a formar parte de esta conversación.
Incluso se están explorando herramientas de monitoreo acústico para identificar el comportamiento alimentario de especies como el camarón y utilizar esa información para ajustar las estrategias de alimentación.
La lógica es sencilla: si podemos reducir el desperdicio y aprovechar mejor cada nutriente, también podemos mejorar la eficiencia del sistema.
Una industria que seguirá evolucionando
El crecimiento de la acuacultura plantea retos importantes, pero también abre oportunidades para la innovación en nutrición.
Encontrar nuevas fuentes de ingredientes, mejorar su aprovechamiento y desarrollar estrategias de alimentación más precisas serán elementos cada vez más relevantes para acompañar la expansión del sector. Porque el reto ya no es únicamente producir más. También es encontrar mejores formas de alimentar ese crecimiento. Y ahí, la nutrición animal tiene mucho que aportar al futuro de la acuacultura.
Fuentes
- FAO. The State of World Fisheries and Aquaculture 2024: Blue Transformation in Action. FAO – The State of World Fisheries and Aquaculture
- OECD-FAO. Agricultural Outlook 2025–2034 – Fish and other aquatic products. OECD-FAO Agricultural Outlook 2025–2034
